
Calces Ferroviarios
Los calces ferroviarios son dispositivos esenciales de seguridad en el sector ferroviario, diseñados para evitar movimientos no deseados de trenes y vagones. Fabricados en materiales resistentes como el poliuretano, garantizan la inmovilización fiable en estaciones, talleres y vías inclinadas, proporcionando una protección adicional frente a fallos en los frenos y asegurando la máxima seguridad operativa.
Calces ferroviarios para todo tipo de vías
¿Qué son los calces ferroviarios?
Los calces ferroviarios son dispositivos de seguridad fundamentales en el ferrocarril. Su objetivo es evitar cualquier movimiento no deseado de trenes o vagones detenidos, algo que puede ocurrir por la pendiente de la vía, por la acción del viento o incluso por un golpe accidental.
Cuando un tren está en reposo, no basta con confiar únicamente en el sistema de frenos. Por eso, la normativa ferroviaria establece que la inmovilización debe garantizarse mediante la combinación de frenos de estacionamiento y calces. De esta forma se consigue una seguridad adicional frente a un posible fallo o pérdida de eficacia del freno automático.

Características y Usos de los Calces Ferroviarios
Tipos de Calces Ferroviarios
1. Calces de mano
Son los modelos más simples y rápidos de instalar. Se emplean principalmente en maniobras cortas —como enganches y desenganches— donde la intervención es puntual. Estos calces requieren vigilancia ya que no quedan fijados al carril y pueden retirarse fácilmente, lo que los hace menos seguros para estacionamientos prolongados.

CAP70

CAP105

CAA70 para talleres interiores

CAA70 para talleres exteriores
2. Calces anti deriva
Presentan un diseño más robusto, pensado para estacionamientos largos en vías inclinadas. Incorporan sistemas de bloqueo con candado, impidiendo su retirada sin autorización. Son ideales para garantizar que los vagones permanezcan inmóviles de forma segura y sin necesidad de vigilancia constante, proporcionando un nivel extra de seguridad ferroviaria.

